para vos,

Wendy

bajá despacio. te escribí algo. 👇

Normalmente dejo pasar las cosas a la segunda o tercera vez.

Con vos… no. Con vos sigue ganándome una duda.

Y no es por lo que creés.

No son tus tatuajes.

No son tus ojos.

No es esa sonrisota que ponés.

No es la locura que sos bailando, ni tu paciencia de santa con los que bailamos mal (y con el que olía feo, ¿te acordás? 😅 tranquila, yo prometo usar siempre desodorante).

No es el pole dance —esa fuerza, esa elasticidad— ni cómo te movés en el dancehall.

No es que hagás repostería.

No es que, entre tantos libros, hayás dado justo con uno de mi top 3 del año.

No es que jures que te gusta la comida mexicana (que ya lo dudo 👀).

Ni que yo insista en que te llamás Alicia, y vos en que Wendy.

Todo eso me lo contaste vos, en una sola noche.

Pero conocer datos no es conocer a alguien.

Y no, esto no es un capricho — de esos me olvido solo; de vos, no.

Es la intriga de entender qué es lo que me atrae de vos, si apenas nos vimos una noche.

una noche, una conversación. nada más. 😏

¿Salimos, Wendy?

Una cita. Solo si de verdad te nace.

(ok, sí: el botón de “no” hace trampa 😅) pero en serio: si no, me quedo con la duda — y también está bien.

🥂

Es una cita. 🥂

Te escribo para confirmar los detalles. Lo demás… lo averiguamos ahí.

🔒

Esta carta era solo para dos miradas.

Ya la leíste (dos veces, ¿eh? 👀). Si algo se movió por dentro… ya sabés dónde encontrarme.